Durante los últimos meses se han producido en Malawi episodios de violencia que han llevado al asesinato de varias personas consideradas poseídas por espíritus malignos. A finales de enero, tres hombres apalearon hasta la muerte a Chrispin Kaetano, un niño de 12 años de Blantyre. El joven, huérfano, vivía con sus tíos que lo habían acusado de provocar, a través de prácticas de brujería, un ataque de malaria que había afectado a un familiar. Chrispin murió tras ser golpeado fuertemente con bastones de madera y de metal.
El 21 de febrero muere en Karonga, en el norte del país, Maureen Mbyale, una joven acusada por sus familiares de ser una bruja. Maureen vivía con sus sobrinos, hijos de un hermano que murió el año pasado. Cuando uno de los pequeños de los que se ocupaba murió y otro enfermó repentinamente consultaron a un brujo que acusó a Maureen de ser la causa de las desgracias. Así, la familia tomó la decisión de asesinarla. La encontraron con el cráneo fracturado.
COMUNICADO DE PRENSA
La Comunidad de Sant’Egidio, que trabaja en Malawi desde hace más de diez años, denuncia los gravísimos episodios de violencia que hace mucho tiempo que se producen contra personas acusadas de brujería. Como católicos nos indignamos, especialmente, frente a formas inadmisibles de justicia privada o, incluso, de linchamiento, que no deberían tener espacio en una sociedad civil y que tienen como víctimas sobre todo a ancianos y a niños, es decir, la franja más débil de la población.
Estamos, por el contrario, firmemente convencidos de que hay que difundir con fuerza una cultura que, frente a los delitos cometidos, recurre sólo a la justicia civil, que trabaja para abatir los prejuicios y que rechaza en cualquier caso la violencia como solución para dirimir controversias y problemas. En las Escuelas de la Paz, que nuestra Comunidad ha abierto en varias ciudades del país, ayudamos a crecer a los niños transmitiendo los valores de la convivencia y de la paz y enseñando siempre que nadie debe ser objeto de violencia aunque haya cometido errores y sea culpable frente a la justicia.
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Imagen de la amistad de la Comunidad
con los ancianos y adolescentes en Malawi |
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Un niño no puede en ningún caso ser un brujo y ser condenado por tribunales improvisados en los barrios, por ciudadanos de a pie o incluso dentro de la familia.
Un anciano no puede ser apaleado y asesinado por el mismo grave prejuicio: la edad avanzada es una bendición de Dios, no una maldición. Conocemos y visitamos cada semana a cientos de ancianos de este país y son para nosotros una enorme gracia. Muchos de ellos son abandonados y necesitan apoyo y amistad: es necesario apreciar, proteger y amar a nuestros ancianos porque representan la memoria de nuestro país.
La Comunidad de Sant’Egidio, realidad de la Iglesia católica presente desde hace años en Malawi, manifiesta su preocupación por estos episodios de injustificable violencia, y hace un llamamiento a todos los ciudadanos malawianos:
colaboremos todos para crear y apoyar una cultura basada en la acogida, el respeto y la convivencia pacífica;
construyamos juntos un Malawi libre del miedo y de la violencia!
Aquel que cree que elimina el mal con la violencia no hace más que añadir mal al mal.
Aquel que se siente atraído por la violencia para resolver los problemas, se ataca a sí mismo, perjudica su propia vida y la vida de todo el país. |